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9
mar

El hombre despertó aquella mañana con una cruda insoportable; la noche anterior se había largado de parranda y bebió como loco, tanto que ni siquiera se acordaba como había vuelto a casa.
Abrió los ojos como pudo y lo que vio lo dejó maravillado. Sobre la mesa de noche habia una pequeña hielera llena de cubitos de hielo con dos cervezas BIEN heladas. Al lado, había un par de Alka-Seltzers y un vaso con agua.
Y junto al vaso; un sobrecito color de rosa, perfumado. El tipo anonadado abrió el sobre y en su interior halló un recado que decía:
“Amor mío, vida de mi vida: Perdona que no esté aquí para atenderte. Salí un momento, pero regreso al rato para estar contigo. Te deje unas cosas sobre la mesita para aliviar el malestar que quizá sientas tras de la diversión de anoche, diversión que entiendo, necesitas por las tensiones del trabajo. Le pedí a nuestro hijo que te sirva el desayuno y esté al pendiente de ti por lo que se te ofrezca. Te dejo un beso con todo mi amor. Tu esposa que te adora”.
El hombre no daba crédito a lo que veian sus ojos. Bebió con deleite las dos cervezas se vistió y bajo al comedor. Ahí, en efecto, lo esperaba su hijo, que lo saludó con cariño y le sirvió el desayuno preparado por su madre. Se lo comió en silencio mientras aún asombrado se preguntaba “¿Qué estaba sucediendo?“
- ¿Soñaba acaso? -
- ¿Era aquello una vana ilusión de los sentidos? -
Asi que sin dudarlo un momento se atrevió a preguntar con timidez:
“¿Qué pasó anoche hijo?”.
“Llegaste a las 3 de la mañana y venías en completo estado de ebriedad, chocaste el carro en la puerta del garaje; le diste una patada al gato; te vomitaste en la sala y arruinaste la alfombra que mamá acababa de comprar. Luego te caíste en la escalera y ahí quedaste tirado, sin sentido; mamá tuvo que despertarme para que la ayudara a llevarte a la recámara y ponerte en tu cama”.
“¿Entonces? pregunta el tipo sin entender aún que era lo que pasaba -¿por qué todo esto?-
-¿Por qué las cervecitas, el amoroso recadito, el desayuno y todas estas finas atenciones?”. -
A lo que el muchacho respondio:
“Porque cuando mamá te iba a desvestir para meterte en la cama y empezó a bajarte los pantalones tu gritaste:
“¡¡¡QUIETA PERRA que soy CASADO!!!”.
Chelas … $8 pesos
Caldo para la cruda … $25 pesos
Decir las palabras correctas en el momento correcto … ¡Eso no tiene precio!
- Publicado por Rasta en: Frases celebres Humor Netas
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2 Comentarios en “Priceless – Fidelidad”
marzo 10th, 2009 at 19:22
jajaja muy bueno
marzo 7th, 2011 at 19:29
no mames esta de poka esto neta es otro pedo
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